martes, 1 de noviembre de 2016

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Los rayos emplean a los planetas como agentes transmisores y sabemos qué rayos -en este ciclo mundial- están relaciona­dos con los diferentes planetas, que fueron dados anteriormen­te, y son:
Planetas Sagrados Planetas no Sagrados
1. Vulcano 1er, rayo 1. Marte 6to. Rayo
2. Mercurio 4to. rayo 2. La Tierra 3er, rayo
3. Venus 5to. rayo 3. Plutón ler. Rayo
4. Júpiter 2do. rayo 4. La Luna 4to. Rayo
5. Saturno 3er. rayo (que oculta un planeta)
6. Neptuno 6to. rayo 5. El Sol 2do.Rayo
7. Urano 7mo.
2. La humanidad común está regida por los planetas exotéricos, y la humanidad avanzada, los discípulos y los iniciados, por los planetas esotéricos3. El signo del Sol -con los regentes exotéricos planetarios- rige la personalidad, indica la herencia y el equipo, y resume lo que ha sido, proporcionando así el trasfondo.
4. El signo ascendente, con los regentes esotéricos planetarios, indica el propósito del alma y señala el camino para el futuro, ofreciendo la oportunidad
5. El horóscopo, erigido alrededor del signo del Sol, es adecuado para la humanidad común. Los planetas exotéricos rigen al hombre que vive dentro de las limitaciones de las doce casas
6. El horóscopo erigido alrededor del signo ascendente, teniendo como regentes a los planetas esotéricos, comunicará el destino del discípulo. Como ya he expresado, el discípulo responderá más tarde a las influencias de los doce brazos de las tres Cruces, a medida que ejercen sus influencias por intermedio de los regentes planetarios esotéricos, por conducto de las doce casa
7. El signo del Sol, regido por los planetas esotéricos regentes y el signo ascendente, regido también por los planetas esoté­ricos, pueden emplearse ambos al confeccionar el horóscopo del iniciado; cuando se superponen, aparecerán la vida ex­terna del iniciado en los tres mundos y la vida interna de la realización subjetiva. Este método de superposición será una de las características de la nueva astro
8. Si se establece en un mapa el signo del Sol, con los regentes. exotéricos y el signo ascendente, con los regentes esotéricos en otro, y si ambos se superponen, entonces aparecerá el problema del discípulo en una encarnación dada.
Si se agregan estos enunciados a los tres dados anteriormente, tendrán doce sugerencias respecto a las líneas que debe seguir la nueva investigación astrológica, proporcionando una prueba de la exactitud de la deducción astrológica y la garantía de la verdad de lo que expongo.
Resulta imposible determinar cuál de las influencias plane­tarias condicionan los centros en el cuarto reino de la naturaleza o en la Tierra (considerándola como el vehículo del Logos plane­tario) como también en el hombre, el individuo, a no ser que se conozca su grado de evolución, o determine en qué etapa del Sendero de Retorno se halla el Morador de la forma -macro y microcósmica. El tema cambia constantemente, así como el ser humano individual cambia su enfoque o actúa primero en una zona de su “cuerpo de fuerza” (los tres cuerpos sustanciales) y luego en otro
Cada personalidad que cambia ve entrar un rayo de fuerza distinta, y cada rayo rige o trasmite su fuerza por intermedio de uno de los siete centros; el signo del Sol será diferente en cada encarnación, conduciendo, lógicamente, a un signo ascendente distinto y, por lo tanto, a una serie completamente nueva -de influencias planetarias. Así los centros del cuerpo vital que­darán bajo distintas presiones y estímulos. El estímulo aplicado puede en una vida tender a vivificar el plexo solar, o a impulsar sus energías hacia arriba a un punto más elevado de transferencia, el centro cardíaco. En otra puede vérselo enfocado en el centro laríngeo y, por una actividad indirecta, afectar al centro sacro -de acuerdo a la esencial Ley de Atracción-, produciendo una elevación de la fuerza al foco creador superior


Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul











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