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LA ENFERMEDAD: su concepto
"Según la valoración y el significado que dé el paciente a su
dolencia, así serán también la índole de los remedios que busque, la naturaleza
del curador, y los términos en que se desarrolle la relación
curador-enfermo". 2
La valoración y los significados de las dolencias están subordinados a
la cosmovisión del paciente.
La cosmovisión mapuche, como su producto: la cultura, son hierocéntricas
lo mismo que los valores que de aquella se derivan. Por tanto se comprenderá
sin dificultad por qué la medicina de las culturas hierocéntricas, como la
mapuche, es una parte de la tradición espirtitual o "religión",
siendo su fundamento puramente "místico" y no empírico o racional.3
La metodología interpretativa vivencial de la enfermedad,
genialmente expuesta por Pedro Laín Entralgo 4, evita las falencias del método
Historicista: observación objetiva de los distintos procedimientos terapéuticos
para extraer de ellos conclusiones sobre su puro valor práctico y técnico,
abstracción hecha de los elementos mágicos y religiosos; y las deficiencias
del método Estructuralista: considerar a
la medicina como un elemento más de una estructura sociocultural, es decir, de
un sistema cuyos componentes son lo que son por el juego de sus relaciones
mutuas.
Los métodos historicista y estructuralista no permiten ahondar en las
raíces mismas de esas convenciones sociales definitorias de lo patológico,
precisamente porque desentienden los factores que en último término las
determinan, y estos precisamente deben buscarse en la cosmovisión, y en el caso
mapuche, en una de tipo hierocéntrico y de connotaciones chamánicas.
Sobre el rol y definición del machi (chamán) en la cosmovisión
mapuche, véase "Pinturas Rupestres y Pirámides en la Patagonia"
del mismo autor .
"Los mecanismos que el shamán (machi) pone en acción durante
el proceso de curación, corresponden no sólo a su propia vivencia del mito que
da sentido a la práctica, sino también a la vivencia del paciente que los
conoce.
Por lo tanto el enfermo siente que no es solamente una personalidad
carismática, aunque esto influya, la que está actuando sobre él, sino toda su
concepción del universo que da sentido tanto a la enfermedad como a la cura.
El paciente se siente entonces destinatario de todo un orden cósmico que
entra en acción para ayudarlo, orden representado por la figura del shamán
(machi) quien garantiza que el arquetipo de la relación enfermedad-curación
pueda reiterarse con efectividad.
Tanto el agente como el paciente poseen una misma vivencia del proceso,
vivencia que es incrementada por el shamán (machi) a través del ritual de
curación, que revive la adquisición de poderes y la proyecta hacia el enfermo,
hasta lograr que la percepción emotiva de éste quede absolutamente ligada al
ritual que se oficia.
Sugestión es una fórmula demasiado simplista para designar un proceso en
el que los actores se sienten destinatarios de un cosmos que les corresponde
por derecho".5
Es menester acotar que la cosmovisión mapuche, al igual que la griega arcaica,
no es racionalista.
La forma de pensar racional es reciente, surgirá incipientemente
con Aristóteles para imponerse definitivamente en el siglo XVIII, a pesar de
que la mayoría de los occidentales modernos estén erróneamente convencidos de
que su cultura fue racional desde su inicio.6
En virtud a esta diferencia de códigos culturales, las curaciones del
machi, así como las de Asclepio (Esculapio) en Grecia, escapan a todo intento
de comprensión racional por parte del hombre moderno.
Podrá entonces el lector comprender nuestro esfuerzo al intentar
traducir la realidad de ciertos hechos de una manera que sea comprensible a
mentes incapaces de percibirlos, mentes que por tal razón los niegan o les
endosan una etiología racionalista (fisiológica, psicológica,
"para-psicológica", etc.) que nada tiene de verdadera.
¿Cómo haremos para que un ciego de nacimiento comprenda y acepte la
existencia de los colores?, más fácil le será negarlos, o si tiene buena
voluntad, explicarlos con alguna teoría coherente a la obscuridad de su
ceguera, pero inaceptable desde los hechos. Recuérdense los prisioneros de la
caverna en La República de Platón.
La ciencia secreta de los Mapuches

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