Estamos en la época de la empatía y la telepatía. Sin embargo, ¡cuánta falta nos hace la palabra luminosa¡
La comunicación no puede estar basada en supuestos, subjetividades y malinterpretaciones. Es necesario expresar con la mayor exactitud posible aquello que sentimos. No podemos estar esperando que los demás nos lean el pensamiento, sepan lo que necesitamos, o averigüen cómo nos sentimos.
La comunicación tiene que ser activa en los dos sentidos, escuchando y transmitiendo.
En
esta onda del sol en la que nos encontramos es el momento de
transformar la palabra (viento), convirtiéndola en una herramienta de
luz al servicio de los demás (tono 3). De esa forma, la vibración de la
palabra aporta luz y claridad, pudiendo cambiar totalmente a una
persona.
La palabra adecuada en el momento oportuno puede transformar totalmente a una persona, desenmascarando hechizos, sanando heridas y aportando una visión más amplia y profunda de la realidad.
La palabra adecuada en el momento oportuno puede transformar totalmente a una persona, desenmascarando hechizos, sanando heridas y aportando una visión más amplia y profunda de la realidad.
Si
necesitamos ayuda, ¿por qué no lo manifestamos con claridad y nos
atrevemos a salir del victimismo? El guerrero de luz necesita expandir
su conciencia, pero para eso es imprescindible abandonar el aislamiento.
La palabra une y crea puentes.
La palabra une y crea puentes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario