lunes, 5 de septiembre de 2016



Qué pasa cuando nuestro sistema nervioso se encuentra en malas condiciones? Ese punto en el que nuestro cuerpo se pone en alerta y nuestros instintos de supervivencia están agudos y alerta.
Cuanto esto ocurre, nuestro ritmo cardiaco se incrementa. Experimentamos falta de aliento y tenemos dificultad para inhalar bocanadas completas; nuestros músculos se contraen, sudamos y nuestras glándulas suprarrenales se activan, esto hace que empiecen a segregar Cortisol, la “hormona del estrés” para ayudarnos a manejar esa fuente de estrés que nos está desbalanceando.
La adrenalina, nuestra hormona de lucha o escape, se activa de igual forma por las glándulas suprarrenales para darnos ese poco de energía extra que necesitamos para correr o enfrentar esta situación de estrés.
Solo imagínense lo que pasa con nuestros cuerpos si nos encontramos en estado de alerta de manera permanente. Nuestras glándulas suprarrenales sobre-trabajan y llegan a un punto de desgaste donde nuestros sistemas se sienten destrozados; nos sentimos cansados y sobreactuamos a ciertas situaciones. Es posible que además desarrollemos dolores físicos y achaques que no tengan nada que ver con algún trauma meramente físico.
Esta es una indicación clara de que hemos estado sometidos a una manifestación energética muy fuerte que se ha desencadenado en problemas físicos.
Además, también podemos llegar a absorber energías negativas que no son nuestras. Lo que nos llevaría a sentir irritación, fatiga, estrés y mucha ansiedad. De manera que en este punto de nuestro estado mental y emocional, es cuando la terapia R

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