jueves, 29 de septiembre de 2016

  Los límites del dolor y la grieta del alma
          
            "...no debe morarse excesivamente en el dolor" Este precepto,
            encontrado en un comentario budista al I Ching nos deja perplejos.
                    Porque? Acaso se rompe el alma? La metafísica tradicional contesta
            que no, el alma es inmortal. La experiencia nos abre un espacio de
            suspenso al respecto. Algunas fuentes pueden aportar diversos
            matices al respecto.
            El Bhagavad Gita en su capitulo 16 nos habla de un punto de no
            retorno para el alma, en razón de su trasgresión extrema. Este
            capítulo analiza la coexistencia de dos naturalezas en el hombre: la
            divina y la demoníaca, siempre están en pugna. Cuando la demoníaca
            insiste en su regencia supera el "buen karma", léase, las buenas
            consecuencias generadas por la naturaleza divina, el alma no tendrá
            esperanzas: "....acosados por millares de pensamientos impuros,
            descarrían apresándose en las redes de la ilusión; entregados por
            completo a los placeres de los sentidos, se esclavizan a ellos,
            cayendo en el más inmundo de los infiernos..." (ii)
            Apastamba, autor de los libros de la ley aun más antiguos que los de
            Manu, señala el valor instructivo del dolor, pero también enfatiza
            que este camino no debe buscarse deliberadamente pues sus riesgos
            son muchos.

            Radhakrishnan refiere, en ocasión de los sus comentarios sobre la
            condición de la mujer, que por ejemplo, aunque el vínculo es eterno
            y sagrado, hay veces que el matrimonio puede y debe ser disuelto
            :"... en otras palabras, aunque el matrimonio es sagrado como
            institución humana, pueden surgir circunstancias en las que la
            disolución es el único camino que permite salvar al marido y mujer
            de una situación desgraciada permanente.
            Que dos personas deban permanecer juntas siendo desgraciadas, porque
            solo la muerte puede romper el lazo que las une, es un pecado contra
            lo mejor que existe en nosotros. A veces destruye el alma...". (iv)
            ¿Cuál es la pregunta consecuente, entonces, se rompe el alma, hay
            una perdida anímica? Probablemente no. El alma no se rompe, pero se
            desconecta, se contamina, se desintegra. La integridad del compuesto
            antropológico se interfiere. Quizá, el tema este ligado al tema de
            la ocasión espiritual, la perdida de oportunidades. Vemos tres ideas
            con relación a esto:
            - La misma exposición de Radhakrishnan: Hay, por lo menos, zonas del
            alma vulnerables, más débiles, acaso rompibles
            - si no hay virtud, los designios de la providencia no son
            permanentes, acá la virtud es una fuerza del alma: sin fuerza se
            pierde o se desconecta la consecución de la providencia

            Desde el punto de vista hindú el alma es inmortal, pero el alma es
            compleja, no es una entidad simple, luego, con que zona del alma
            funcionamos, cual es la que esta activa en un momento dado. ¿Cuál es
            la esencial en términos del crecimiento espiritual?. De hecho,
            Plotino nos ha dicho: el alma, es muchas cosas. Como cabe suponer,
            hay un grado de entrenamiento ascético que purifica, que es al menos
            básico y no permite la dominación de lo inferior en el hombre. O en
            todo caso, habilita para que la conexión entre lo inferior del
            hombre y lo superior se amalgamen armoniosamente Este es el
            horizonte del yoga en todos sus matices.
            Nuevamente, para Plotino, es el ejercicio de la virtud, y en él y
            referente al dolor, observa"... el alma puede separarse del cuerpo
            concentrándose en si misma, tal vez incluso junto con lo que
            llamaríamos sus compartimientos, y manteniéndose además totalmente
            impasible y procurándose solo aquellas sensaciones placenteras,
            medicaciones y liberaciones de trabajos que sean necesarias para
            evitar molestias; eliminando, en cambio, los dolores y; si esto no
            es posible, sobrellevándolos con mansedumbre y amortiguándolos por
            el hecho de no compartirlos...". (v)

            Dentro del universo chino, habría un punto de inflexión en el cual
            el alma inferior toma control de la situación y su control implica
            en realidad un descontrol espiritual que proyecta hacia un estado de
            estar a "merced del exterior" pues el alma inferior es débil. Esto
            se observa con claridad en todas las enseñanzas desprendidas de la
            escuela de la realidad completa y ha sido anuncia por el enigmático
            capitulo 28 del tao te king: Sin virtud no hay camino. Por la misma
            razón, los designios que van eslabonando el camino y que habitan en
            el reino de lo invisible, permanecen en él sin "descender al plano
            manifiesto" como oportunidades concretas cuya experiencia resulta en
            la integración primero parcial y luego completa de la conciencia.
            Plotino también ha sugerido este tema.
            Plateado desde otro ángulo, la debilidad del alma inferior que ha
            tomado el control de la situación inhibe la elevación, la
            profundidad y la constancia que son los requisitos del crecimiento
            espiritual. Y, preguntamos, en que consiste esta fuerza? en conocer
            de una manera apropiada y poder actuar con relación a ese nivel de
            comprensión, es decir a la correcta unión de comprensión y acción,
            la unión de estos dos complementarios es visualizada por la
            simbología china como la unión del yin y yang y por la tibetana como
            las formas Samvara.
            Como conclusión de lo expuesto, observamos esta arista: El dolor
            permite crecer, pero el sufrimiento, o el morar excesivamente en el
            dolor, debilita las fuerzas del alma y nubla el crecimiento. Por
            consiguiente ahondemos las implicancias de las enseñanzas orientales
            en todos sus niveles de referencia. Aun el budismo que no acepta el
            alma, insiste en la necesidad de no acostumbrar la mente a un estado
            sufriente.
            Ahora bien, el dolor es un nivel de la vida, Que debemos hacer
            entonces? La respuesta tradicional será, coincidente en muchas
            tradiciones, compensar por el opuesto: Recordar solo, las horas
            felices, pues, al decir de Oriente “La felicidad alcanza a todos los
            seres que tienen fe en ella…”

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