Junto al Equinoccio que se produjo el pasado 22 de Septiembre, el Sol hizo su entrada en Libra, abriendo la puerta para gestar un nuevo proceso de Conciencia protagonizado por la integración armónica del Yo, el Otro y el Mundo. Así, comenzó la Primavera en el Sur y el Otoño en el Norte, permitiendo integrar un nuevo equilibrio para alivianarnos y florecer.
La palabra equinoccio proviene del latín aequinoctium y
significa «noche igual», porque el día tiene la misma duración que la
noche en todos los lugares del Planeta Tierra. Durante este tiempo, el
Sol se sitúa sobre el ecuador terrestre, y la luz y la oscuridad
permanecen en perfecto equilibrio en nuestro planeta.
Hay dos equinoccios en el año: uno el 21
o 22 de Marzo, cuando el Sol entra en Aries formándose el Equinoccio de
Otoño en el Hemisferio Sur y de Primavera en el Norte; y el otro el 21 o
22 de Septiembre, cuando el Sol entra en Libra y se forma el Equinoccio
como el que ahora nos convoca.
Libra y la Conciencia del Nosotros
Como te dije, el Equinoccio de
Primavera en el Sur y de Otoño en el Norte coincide con la entrada del
Sol en Libra, energía que nos trae luz para crear balance entre el Yo y el Otro, y así construir la conciencia del Nosotros.
Pero además, también estamos estamos
vibrando el tránsito de Júpiter en Libra, y ello amplía la capacidad de
tomar Conciencia de la energía liberiana del momento, inspirarnos y
hacer algo al respecto.
Libra es la energía del Zodíaco que
nos invita a observar el mundo desde una mirada integradora, crear de a
dos, compartir, dar y recibir, y percibir la belleza de la cooperación,
la identidad en la dualidad, la pareja, las asociaciones, las
interacciones persona a persona, la apreciación de puntos de vista
opuestos, el acuerdo, la tolerancia, la liviandad de la diplomacia, la
sociabilidad, la elegancia y refinamiento que engendra la armonía en
todas las cosas, la búsqueda consciente del equilibrio, la tendencia
natural que nos hace fluir hacia el balance.
Primero que nada, la relación más
importante que tenemos es con nosotros mismos. Es desde allí que
irradiamos la energía para relacionarnos con el Otro y el Mundo. El amor
a nosotros mismos está inseparablemente ligado al amor de cualquier
otro ser. Por eso mismo, durante esta temporada del tránsito del Sol en
Libra, va a estar muy presente la manifestación
del amor hacia los vínculos, la valorización de las relaciones y el
complemento que acarrean. También podremos observar la expansión de
Conciencia que creamos cuando reconocemos que somos todos diferentes en
la manera en que percibimos el mundo. Me refiero a que cada uno ve la
realidad según la interpreta o considera, según su mirada, su enfoque,
su lente, y que ello, precisamente, nos enriquece y amplia nuestros
horizontes.
Tener bien presente esta premisa al
entablar una relación con otra persona, una conversación, diálogo, o
cualquier tipo de vínculo, nos permite utilizar el conocimiento
astrológico del signo de Libra, y sus tránsitos actuales, como una guía
hacia la integración de lo nuevo bajo la aceptación de lo diferente y
complementario.
Somos todos diferentes, y observamos el
mundo desde nuestra mirada particular. Nuestro paisaje interno de
intuiciones, sensaciones, pensamientos y emociones, diseñan
conjuntamente el observador que somos. Nuestras interpretaciones son
nuestras, y el otro observa desde su enfoque individual. Por eso,
aceptar esta diferencia básica es ya comenzar a aceptar al otro desde
esta diversidad esencial.
Recuerda: la energía de Libra se
sintetiza en el concepto Yin-Yang, es decir, en la integración de los
opuestos complementarios como vía hacia la construcción de una nueva
totalidad. Es tiempo de integrar lo nuevo con plena
aceptación y apertura hacia el Otro, para permitir gestar la
colaboración de almas y crear así una alquimia, una integración, un
balance que es nueva belleza.
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