El verdadero amor no cansa ni supone un esfuerzo, sino que está asociado a la alegría y a la inocencia (mono, sello oculto). Dejar de luchar y bajar las defensas permite abrir el corazón y conectar desde ahí con la luz de los demás y la luz del universo.
Porque nadie nos puede dañar; nadie nos humilla; nada nos agrede. Las heridas están en nuestro interior, al menos parcialmente, y el exterior solo las muestra.
Quizá
sea mucho más sencillo de lo que pensamos. ¿Nos falta costumbre? El
estrés, la defensa y el esfuerzo no son necesarios ni nos aportan
satisfacción.
Sin embargo, el amor alegre, solidario e incondicional puede llenar todo el momento presente. Es como una luz que ilumina todo lo que es. De repente, se puede hacer la claridad.
Sin embargo, el amor alegre, solidario e incondicional puede llenar todo el momento presente. Es como una luz que ilumina todo lo que es. De repente, se puede hacer la claridad.
Pero
si no estamos en ese momento, tengamos paciencia. Sepamos que es
posible vivir amando y amar viviendo. En un año tormenta todo es
posible. En un segundo se puede transformar todo.

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