El
ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera
le da igual, porque sabe que todo es acierto y todo es gozo.
Es un acierto si vas en un transporte colectivo, llegas a la parada más cercana a tu casa y entablas el camino más directo para llegar a tu portal. Pero al SER lo que le interesa es la plenitud y el gozo, por lo que puede perfectamente darse un paseo desde donde le ha dejado el transporte colectivo o su vehículo personal, dejándose guiar por su ser.
Por supuesto, el voluntario está acertando siempre, en todos los sitios, siempre que esté en la actitud del voluntario, para acertar, pero también para encontrar la maravilla en el desacierto.
Es un acierto si vas en un transporte colectivo, llegas a la parada más cercana a tu casa y entablas el camino más directo para llegar a tu portal. Pero al SER lo que le interesa es la plenitud y el gozo, por lo que puede perfectamente darse un paseo desde donde le ha dejado el transporte colectivo o su vehículo personal, dejándose guiar por su ser.
Por supuesto, el voluntario está acertando siempre, en todos los sitios, siempre que esté en la actitud del voluntario, para acertar, pero también para encontrar la maravilla en el desacierto.
Estamos
hablando de una actitud donde estás unido a todo. Por ejemplo, has
hecho seriamente tu trabajo de constelaciones familiares, encontrando
que todo lo existente es familia tuya. Son familia los árboles, las
moscas, las personas y las nubes. Eres incluyente, todo está bien y todo
sirve.
Sabes que tu trabajo, tarea y aportación son permitir que a través de tus ojos se asome Dios, es decir se asome la vida, que nutre y sostiene lo existente en todas sus formas.
Sabes que tu trabajo, tarea y aportación son permitir que a través de tus ojos se asome Dios, es decir se asome la vida, que nutre y sostiene lo existente en todas sus formas.

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