domingo, 23 de octubre de 2016

Nuesta mision



Cada ser humano tiene una misión individual, en la que se ve apoyado por la fuerza del grupo. De esa manera evoluciona también la sociedad y el arquetipo del ser humano.
Quizá la energía femenina sea la que propicie ese cambio y permita el nacimiento del nuevo ser humano, pero es la energía masculina la que está sosteniendo el proceso.
Cada persona tiene una función y colabora con su granito de arena al proceso global.
Las estrellas están junto a otras estrellas en el cielo, formando constelaciones y reconociendo a sus compañeras de luz. De igual forma, el ser humano está comenzando a reconocer a los seres que le acompañan como seres luminosos.
La nueva sociedad que entre todos estamos formando ofrece relaciones armónicas, basadas en la ética y en el respeto.
Cada uno de nosotros estamos inmersos en ese proceso, de forma más o menos consciente, participando en la creación de la nueva sociedad, que es una sociedad celeste, pero ubicada en la tierra.
 n realidad todo está a medias siempre, porque se trata de procesos. Incluso un proceso que parece concluido, normalmente es parte de otro más amplio. De hecho, lo mejor, más auténtico y más real desde lo inacabable, inagotable y permanentemente continuo, hace referencia a algo que está a medias más que algo que pueda concluir.
Quizá no interese escuchar aquella voz que nos urge a terminar, a concluir o a conseguir. Sí, quizá en algún momento sea mejor dejar algo para mañana. Y entre tanto mirar a tu alrededor y contemplar tanta maravilla, quizá compartir el dolor, simplemente estar o descubrir que en el ensueño se inicia todo lo grato, empezando a bendecir.

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