Llegamos al final de la onda encantada del mago, que nos ha llevado a entrar en la magia de la vida, más allá de lo aparente, abandonando el ego y el orgullo.
Para acceder a lo nuevo, que está ya disponible, hay que estar dispuesto a enlazar (sello enlazador) y abrirse a un camino diferente, pero también a soltar lo que ya no sirve (oculto, águila), nos está lastrando e impide volar.
El
mago transcendente es aquel que enlaza tradiciones, personas y
dimensiones, integrando y dando fuerza a la unión. No es momento de
criticar, enjuiciar o separar, ni de formar grupos en contra de otros;
no es momento de destruir sino de construir con amor, creando unas bases
sólidas que nos acompañen.
Es como aprender a montar en bici. Al principio puedes titubear, pero una vez que ya sabes, no se te olvida.
El
camino en la vida ahora solo tiene un sentido. Por mucho que miremos
hacia atrás, incluso añorando algo concreto que nos de seguridad, ya no
hay marcha atrás. Cuando estás despierto, ya no tiene sentido ni quieres
volver; cuando has accedido, aunque sea durante un segundo, a la
plenitud de la vida; cuando has sentido las sincronías; cuando de
repente en medio de la soledad te has sentido acompañado; cuando has
visto los milagros en tu entorno; cuando una caricia, sonrisa o palabra
ha transformado una vida.Es como aprender a montar en bici. Al principio puedes titubear, pero una vez que ya sabes, no se te olvida.
¿Qué sentido tiene entonces volver a lo que ya has vivido? Tuvo su sentido en su momento, pero ahora ya solo queda avanza

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