El
camino espiritual requiere dedicar atención a nuestra energía vital, al
cuerpo, a los intercambios físicos y energéticos, a los alimentos que
nos nutren y a los ejercicios que proporcionan fuerza y flexibilidad.
Lo material, incluido el cuerpo, no está reñido con lo espiritual.
No se trata de centrarnos tanto en lo espiritual que nos desconectemos de la tierra, de la materia y de nuestro cuerpo, porque nuestra función, misión o vocación está aquí, en la tierra, en las circunstancias que estamos viviendo. Así, podremos bajar las energías celestes, concretándolas y materializándolas en la vida diaria de la sociedad.
No se trata de centrarnos tanto en lo espiritual que nos desconectemos de la tierra, de la materia y de nuestro cuerpo, porque nuestra función, misión o vocación está aquí, en la tierra, en las circunstancias que estamos viviendo. Así, podremos bajar las energías celestes, concretándolas y materializándolas en la vida diaria de la sociedad.
De
forma evolutiva requiere abandonar los prejuicios y rutinas de una vida
mediocre, de supervivencia, para explorar otros caminos que nos lleven a
la plenitud. No nos conformemos con menos.
Las puertas están abiertas y las transformación están en marcha.
Las puertas están abiertas y las transformación están en marcha.

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